Condiciones del lugar de trabajo: Temperaturas y “Clima” laboral

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Por Mónica Ramírez Rueda. Ingeniero en Automática y Electrónica Industrial

Mónica RamírezPasamos, al menos, un tercio de nuestra vida trabajando, esto debería llevarnos a prestar más atención a las condiciones en las que lo hacemos.

Una de estas condiciones, y la  que más me ha llamado la atención, es la temperatura en los lugares de trabajo.

Conozco experiencias que podría llamar de “temperaturas contraste”. Se trata de esos momentos en que cambiar de un habitáculo a otro, del mismo centro de trabajo, puede suponer una diferencia de 10ºC.

Supongo que una experiencia de este tipo nos ha pasado a todos alguna vez.

O esta otra situación: pleno agosto, con una temperatura en la calle con la que no te atreves ni a salir, porque hasta del mismo asfalto parece que sale fuego, y dentro del centro de trabajo hay que llevar una “chaquetilla”, porque el aire acondicionado está próximo a punto de congelación y puedes coger un resfriado.

También puede ocurrir lo contrario. Pleno invierno, una nevada de las que hacen historia, sales de casa tan abrigada que pareces una cebolla, de las capas de ropa de abrigo que llevas y, de repente, llegas al trabajo.

Es en ese momento, en el que te llevas la sorpresa, ya que ves como tus compañeros comienzan poco menos que a desvestirse hasta llegar a la última capa para quedarse en manga corta, porque de lo contrario pueden acabar, cuanto menos, con un mareo del calor y la alta temperatura de la calefacción. Por supuesto, tú haces lo mismo.

Todo lo anterior influye en la salud de los trabajadores, pero también influye en las buenas relaciones entre compañeros y en el “clima” laboral, ya que no es la primera vez que he presenciado serios conflictos por las temperaturas del lugar del trabajo, mientras unos tienen frío, otros tienen calor o es su temperatura ideal.

Últimamente, he constatado que en algunos centros de trabajo se da otro caso: la denominada “temperatura ambiente”, ni se pone la calefacción ni el aire acondicionado. Se trata de uno de los puntos de ajuste de presupuesto de algunos empresarios (o así lo transmiten) para ahorrar en calefacción y en el aire acondicionado. Quiero creer que por la tan mencionada “crisis”.

En particular, conozco un caso en que los trabajadores tenían que estar trabajando con abrigo, guantes, y han llegado a ponerse dobles calcetines, durante más de tres meses. Todo ello bajo el pretexto de que había que ahorrar. Desde luego, este Jefe era un ahorrador nato.

Lo más sorprendente es que en el momento en que llegaba un cliente importante o una “visita”, tiraba la casa por la ventana, derrochando todo lo “ahorrado”. Encendía los radiadores, y de pronto era como encontrarse con que agosto hubiera llegado en pleno enero. Parecía que el mañana no existía. Señalar que algún trabajador tuvo sabañones y eso, que jamás hasta ese momento, los había tenido. 

Lo anterior tiene el objetivo de resaltar que el hecho de trabajar en unas condiciones de temperatura no adecuadas, implica un mayor riesgo de accidentes y enfermedades para los trabajadores y repercute en el coste de la empresa, ya sea directo o indirecto.

Es evidente que los extremos no son buenos para nada, por eso todos deberíamos plantearnos actuar con racionalidad y mesura.

Como mencioné al principio, pasamos muchos años de nuestra vida en el lugar de trabajo, y deberíamos considerar estar en el ambiente en el que mejor se nos permita trabajar, y no sea perjudicial para nuestra salud.

Las recomendaciones de temperaturas para trabajar, dependen del trabajo físico a realizar.

Van desde 12ºC a 18ºC para trabajos físicos muy duros, hasta de 18ºC a 24ºC para un trabajo sedentario común. Hay que considerar que existen trabajos en los que no se puede regular la temperatura a la que se trabaja y hay que adaptarse a ella.

Para esos casos, las recomendaciones dependen de si la situación es con mucho calor o mucho frío. Para el calor, se recomienda siempre, mantenerse bien hidratado, intentar protegerse de la fuente de calor, y toda las demás recomendaciones que se dan para soportar bien el verano. Para el frío en cambio, a parte de protegerse con ropas homologadas, hay que descansar 15 minutos cada 3 horas para temperaturas entre 0ºC y -5ºC y, 10 minutos cada hora para temperaturas entre -5ºC y -18ºC.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta son las ráfagas de aire a las que nos encontramos sometidos. Es decir, si estamos justo a la salida del aire acondicionado o de la calefacción, no tendremos la misma sensación térmica que el resto de los compañeros. La solución en estos casos puede ser más complicada.

Lo ideal sería que las salidas de aire estuvieran en una zona en la que no afectará a nadie directamente, o si no es posible, intentar modificar la posición de los puestos  para que no haya nadie al que le pueda afectar directamente. Esto es fundamental, a la hora de tener un lugar de trabajo más saludable.

No puedo acabar sin mencionar un tema cada vez más en auge, la eficiencia energética.

Comprobar que un edificio, una nave o cualquier otro lugar de trabajo, está bien aislado, permitirá ahorrar energía, tanto en invierno como en verano y,  utilizando el sentido común para adecuar las temperaturas, nos permitirán estar en un entorno de trabajo más agradable para todos.

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