Día: enero 17, 2014

La Comunicación y la Prevención de Conflictos

Posted on Actualizado enn

Laura Puyol Gil. Psicóloga Instituto Motivacional Estratégico. www.imotiva.es

lauraaaaaLa manera en la que los seres humanos nos comunicamos determina nuestras relaciones, tan importante es lo que decimos como nuestra manera de transmitirlo y es que la comunicación abarca muchos aspectos que en ocasiones pasamos por alto.

Mi experiencia profesional me lleva a dirigir la atención al momento en que se gestan los conflictos en el trabajo. He sido testigo de innumerables disputas laborales que han tenido como base una inadecuada comunicación entre las partes. La imposibilidad de expresar adecuadamente lo que uno siente y piensa, unido a la dificultad de escuchar lo que el otro necesita, son el origen de muchos conflictos laborales.

Para sentar las bases de un óptimo intercambio de información entre personas es importante analizar algunos conceptos claves que intervienen en los procesos de comunicación. Mi exposición hoy se basa en los postulados del teórico de la comunicación Paul Watzlawick, cuya Teoría de la Comunicación Humana supuso un cambio radical en nuestra manera de entender las relaciones entre personas.

En primer lugar, señalaremos que la comunicación comprende dos niveles fundamentales. La comunicación verbal, es decir, lo que se dice y un segundo nivel no menos importante, la comunicación no verbal, el cómo se dice. Ésta última estaría formada por todas aquellas señales que acompañan a nuestro mensaje verbal y que en cierta manera lo determinan, le dan significado más allá de las palabras y transmiten igualmente información a nuestro receptor.

Así, la comunicación no verbal puede informar de nuestro nerviosismo, rechazo, alegría, u otro estado emocional presente en nuestro discurso. La incongruencia entre ambos niveles es un elemento esencial en la comunicación disfuncional, y es importante tener en cuenta que nuestro interlocutor, dará más peso a la información no verbal que a nuestras palabras si los mensajes que emitimos son contradictorios.

Teniendo en cuenta que la comunicación es la herramienta con la que los seres humanos nos relacionamos, y que tan importante es lo que decimos como el cómo lo decimos, vamos ahora a centrar nuestra atención en otro concepto importante y que en ocasiones no tenemos en cuenta. El proceso comunicacional no es una serie aislada de secuencias diferenciadas entre el emisor y el receptor, la comunicación se retroalimenta, de tal manera que los intercambios de información de cada parte contribuyen a la continuidad del proceso, modulando nuestra interacción con el otro.

Dicho de otra forma, la manera en la que yo me dirijo a una persona determina la forma en la que la otra persona me responderá y así sucesivamente, modulándose de ésta manera no sólo nuestras interacciones presentes y futuras sino en última instancia nuestra relación. Un sesgo muy común en las personas inmersas en un conflicto es pensar, que su comportamiento es una respuesta puntual a la conducta o comunicación del otro, olvidando que el otro está respondiendo de la misma manera a la conducta o acto de comunicación del primero.

Es fácil suponer a partir de aquí, que algunos intercambios de información pueden dañar relaciones y establecer patrones estables de comunicación ineficaz, caldo de cultivo para los conflictos.

Pero, ¿qué pasa cuando no decimos lo que pensamos? Es clave tener en cuenta que es imposible no comunicarse. Toda conducta es comunicación, incluso cuando no decimos nada estamos comunicando. Si en vez de hablar, de dar una respuesta a nuestro interlocutor, evitamos comunicarnos para, en la mayoría de las ocasiones evitar un enfrentamiento, estamos igualmente transmitiendo información. En este caso, es la interpretación del interlocutor de lo no dicho la que puede eventualmente generar conflicto. Las interpretaciones aquí pueden traducirse en sensación de rechazo o falta de interés, lo que provocará en el otro una respuesta igualmente negativa generando una secuencia de interacciones altamente disfuncional

Podemos hablar dos elementos esenciales para una correcta comunicación; la asertividad o capacidad de expresar lo que uno siente o piensa sin agraviar a nuestro interlocutor y la escucha activa, la habilidad para escuchar al otro y hacerle sentir escuchado. Si comunicamos de manera asertiva nuestras opiniones e ideas y somos capaces de escuchar al otro activamente, sin duda, estaremos influyendo positivamente en nuestras relaciones laborales y evitaremos muchos de los conflictos que surgen en el trabajo por una desacertada comunicación.

Anuncios