Día: abril 10, 2014

Estrategias para mejorar la Escucha Activa en el entorno laboral

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Desde pequeños se nos enseñan los principios básicos para lograr una correcta comunicación, todos lo conocemos, pero tal vez por eso, por ser tan obvio, a veces nos olvidamos de ello.

En el entorno laboral es muy importante que el proceso comunicativo no sólo exista, sino que sea correcto, adecuado y eficaz, y para ello debemos partir de uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo: “el saber escuchar”.

La falta de comunicación que se sufre hoy día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás.

Existe la creencia errónea de que se escucha de forma automática, pero no es así. A veces estamos hablando por teléfono y escribiendo en el ordenador, o hablando con un amigo y escribiendo un whatsapp ¿Estamos escuchando realmente?

Escuchar requiere de un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye, pero también requiere de prestar atención a todos los detalles, un simple detalle puede ser la clave para que no haya un malentendido.

escucha¿Qué es la Escucha Activa?

La Escucha Activa supone escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.

Para que la escucha sea efectiva tiene que ser necesariamente activa, por encima de lo pasivo.

Escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye y a quien se escucha.

Cuando nos referimos a la habilidad de escuchar, no sólo debemos limitarnos a lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

La escucha activa es fundamental para conseguir los objetivos marcados.

Por medio de esta habilidad nos hacemos conscientes de lo que la otra persona está diciendo y de lo que está intentando comunicarnos.

 El equipo de CienxCienPersonas os deja una serie de estrategias, con el objeto de que, entre todos, podamos poner en práctica nuestra escucha activa y mejorar nuestros resultados de comunicación con nuestros compañeros de trabajo:

A.- El interlocutor:

   –  Identificar el contenido de sus expresiones verbales.

   –  Identificar sus sentimientos.

   – Identificar el momento en el que nuestro interlocutor desea que hablemos y terminemos con nuestro papel de receptor.

  – Empatizar (ponerse en el lugar del otro. No significa que compartamos sus sentimientos, ni que estemos de acuerdo, sólo que los entendamos).

B.- Comunicación no verbal:

   – Asumiendo una postura activa.

   – Manteniendo contacto visual.

   – Adoptando expresión facial de atención.

   – Tomando notas, si procede.

   – Usando un tono y volumen de voz adecuados.

C.- Con palabras:

   – Adoptando incentivos verbales para el que habla.

   – Parafraseando o utilizando expresiones de resumen.

D.- Evitando hacer algunas cosas mientras escuchamos:

   – No interrumpir al que habla.

   – No juzgar.

   – No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.

   – No rechazar lo que la otra persona está sintiendo.

– No contar “tu historia” mientras la otra persona necesite hablar.

– Evitar el “síndrome del experto”: cuando alguien plantea un problema, ya tenemos las respuestas, antes incluso de que esa persona esté a mitad de su exposición.

Ahora llega el momento de que empecemos a practicar nuestra “Escucha Activa”

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