Mes: noviembre 2014

Paralización de trabajos o tareas por riesgo grave e inminente para la seguridad y salud de los trabajadores

Posted on Actualizado enn

Por Emilio Soriano Arroquia (@emsoriano3) Abogado & Técnico Superior en P.R.L.

20140929_132619[1]Una de las medidas más extremas que prevé la normativa de prevención de riesgos laborales es la paralización de las actividades en caso de concurrir en el desarrollo de las mismas un riesgo grave e inminente para la salud y seguridad de los trabajadores. Esta medida in extremis debe ser analizada desde distintos enfoques: a quiénes compete adoptar estas medidas, qué debe entenderse por riesgo grave e inminente, requisitos materiales y formales, levantamiento y consecuencias empresariales cuando dichas circunstancias concurran.

1.- ¿Quién puede paralizar?

   – El empresario. Cuando los trabajadores estén o puedan estar expuestos a un riesgo grave e inminente con ocasión de su trabajo el empresario estará obligado, como consecuencia del deber de protección de los trabajadores a su servicio que consagra el artículo 14 de la LPRL, a adoptar las medidas y dar las instrucciones necesarias para que, en caso de peligro grave, inminente e inevitable, los trabajadores puedan interrumpir su actividad y, si fuera necesario, abandonar de  inmediato el lugar de trabajo, sin que pueda exigirse a estos que reanuden su actividad mientras persista el peligro, salvo excepción debidamente justificada por razones de seguridad y determinada reglamentariamente (art. 21.1 LPRL).

   – Los representantes de los trabajadores. En defecto de la obligación empresarial de ordenar la paralización de las tareas que impliquen riesgo grave e inminente, la misma LPRL autoriza a los representantes de los trabajadores a efectuar la paralización de las actividades de aquellos trabajadores afectados por los riesgos a través del acuerdo de la mayoría de sus miembros, debiendo ser este comunicado de inmediato a la empresa y a la autoridad laboral, la cual, en el plazo de veinticuatro horas, anulará o ratificará la paralización acordada (art.21.3 LPRL). Son, por tanto, los Delegados de Prevención, representantes especializados en la materia preventiva y, en su defecto, el Comité de Empresa o Delegados de Personal a los que les corresponde una labor de vigilancia y control sobre el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales (36.1.d. LPRL), así como, requerir a la empresa para que adopte las medidas preventivas necesarias y, en caso de omisión por la misma, requerir la actuación de la ITSS vía art. 40 de la LPRL.

   – Los trabajadores afectados. El trabajador tendrá derecho a interrumpir su actividad    y abandonar el lugar de trabajo, en caso necesario, cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud (art. 21.2 LPRL).

   – La Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Especial mención merece la actuación de la ITSS en aquellos casos en los que como consecuencia de su actividad inspectora compruebe la existencia de este tipo de riesgo. La facultad de ordenar la paralización inmediata de aquellos trabajos que pudieran constituir un peligro inminente para la salud de los trabajadores es una competencia típica y tradicional de la la Inspección de Trabajo, explícitamente reconocida en los Convenios de la OIT (artículo 13.2b del Convenio 81, artículo 18.2b del Convenio 129), recogida expresamente en la normativa de prevención de riesgos laborales (art. 9.1.f y 44 de la LPRL), de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (art. 7.10 de la Ley 42/1997 de 14 de noviembre, Ordenadora de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y en el art. 11.3 del Reglamento sobre procedimiento para la imposición de sanciones por infracciones en el Orden Social y para los expedientes liquidatorios de cuotas de la Seguridad Social, aprobado mediante RD 928/1998, de 14 de mayo), incluso en la normativa de Seguridad Social (art. 188 de la LGSS de 1974, no afectado por la disposición derogatoria del Texto Refundido de la LGSS, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio.

A pesar de que la LPRL regula esta medida en su Capítulo VII “Responsabilidades y Sanciones”, no se trata de una medida propiamente sancionadora, sino de naturaleza cautelar y preventiva, ya que lo que se persigue con la misma no es tanto la exigencia de una responsabilidad por la comisión de una infracción, sino preservar la integridad física, la salud o la vida de los trabajadores de la manera más urgente y eficaz posible, haciendo cesar de modo inmediato la causa de exposición del riesgo. No obstante, es innegable que, a pesar de que la paralización de trabajos no tiene carácter sancionador sí que concurre con infracciones calificadas como muy graves en la LISOS y puede comportar graves efectos económicos para la empresa que se ve obligada a paralizar la actividad.

2.- ¿Qué se entiende por riesgo grave e inminente?

El artículo 4.4 de la LPRL define este como “…aquel que resulte probable racionalmente que se materialice en un futuro inmediato y pueda suponer un daño grave para la salud de los trabajadores”. A través de esta definición puede conocerse qué debe entenderse por la inminencia del riesgo, aquel que es probable racionalmente que se materialice en un futuro inmediato, pero no queda claro lo que debe entenderse respecto de la gravedad del mismo. Es el Criterio Operativo nº 81/2009 de la Dirección General de la ITSS el que ha dado luz a este concepto, sin perjuicio de que siga existiendo en esta materia un amplio margen para la libre apreciación personal del Inspector actuante, señalando que sea grave implica que existan probabilidades altas de que el accidente o la enfermedad ocurra y que se derive del mismo una grave lesión para los trabajadores, e inminente implica que el riesgo constituya una amenaza temporal para el trabajador expuesto cuya materialización se muestra inmediata o próxima.

Así, para que estemos ante un riesgo grave e inminente, no sólo tenemos que estar ante un incumplimiento de la normativa de prevención, sino que han de concurrir además dos circunstancias:

   1. Que como consecuencia del incumplimiento empresarial a la normativa de prevención, se haya creado una situación de riesgo de la que se pueda derivar, en condiciones normales de realización del trabajo o tarea, una lesión para el trabajador, de modo que la no producción el accidente se deba al azar, a la pericia del trabajador u otras causas análogas.

   2. Que existan probabilidades altas de que, en las circunstancias anteriores, la lesión que se pueda producir deba ser calificada como grave para la salud o integridad física del trabajador o trabajadores expuestos.

3.- Requisitos de la paralización.

3.1.- Requisitos materiales:

a) Inobservancia de la normativa de prevención de riesgos laborales.

El riesgo grave e inminente debe ser la consecuencia de un incumplimiento a la normativa de prevención de riesgos laborales, entiendo por esto, las acciones u omisiones de los diferentes sujetos responsables que no observen las normas legales, reglamentarias y las cláusulas normativas de los convenios colectivos en materia de seguridad y salud en el trabajo.

b) Riesgo grave e inminente.

Nos remitimos a lo comentado anteriormente.

c) Valoración de las circunstancias concurrentes.

Será el Inspector, en base a los criterios de capacidad técnica e imparcialidad, el que ha de establecer en cada caso concreto si concurre una situación de riesgo grave e inminente.

d) Proporcionalidad y mesura en su aplicación.

La paralización debe ceñirse exclusivamente a aquellas tareas que sean generadoras de un riesgo grava e inminente, sin que de esto derive para la empresa un perjuicio económico superior al que debiera soportar por la paralización de determinadas parcelas de su actividad que genere el mencionado riesgo.

3.2.- Requisitos formales:

a) Notificación a la empresa.

Ordenada la paralización, la ITSS lo pondrá en conocimiento de la empresa para que esta de traslado al Comité de Seguridad y Salud, Delegados de Prevención, o en su caso, a los representantes del personal. La notificación se efectuará por escrito mediante notificación formal o mediante diligencia en el Libro de Visitas de la ITSS, debiendo tener tal comunicación los datos suficientes para la determinación de la causa, alcance y condiciones de la medida, así como los necesarios para el ejercicio del derecho a impugnarla (art.11.3 del RD 928/1998 y Resolución de 11 de abril de 2005 sobre Libro de Visitas de la ITSS).

b) Motivación.

Debe ser lo suficientemente amplia, detallada y pormenorizada para su debido conocimiento por el empresario y posterior defensa, de tal forma que haga constancia de la normativa infringida, ya que de lo contrario podría producirse indefensión de la empresa afectada, lo que podría ser motivo de anulación de la orden de paralización. Será necesario además establecer un juicio a la vista de las circunstancias concurrentes en el caso de los motivos por los que se aprecia un riesgo grave e inminente. (Sentencia 620/2003, de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ de Madrid).

c) Traslado a la Autoridad laboral de la decisión de forma inmediata. Para ello se tendrá en cuenta el plazo concedido a la empresa para presentar recurso contra la orden (24 horas) momento a partir del cual se inicia el de la Autoridad laboral para resolver.

4.- Levantamiento de la orden de paralización.

Sin perjuicio de la facultad empresarial de impugnar la orden de paralización ordenada por la ITSS en plazo de 24 horas ante la Autoridad Laboral, esta deberá ejecutarla desde el mismo momento de la notificación, pero quién puede levantar esta orden:

   – La ITSS mediante la comunicación oportuna a la empresa cuando, a su juicio, se hayan subsanado las causas que provocaban la existencia de los riesgos.

   – La empresa, tan pronto como se subsanen las causas que la motivaron, debiendo comunicarlo inmediatamente a la ITSS.

Sin perjuicio de lo señalado, debemos tener en cuenta que en el ámbito de las Administraciones Públicas existen peculiaridades en cuanto a la paralización de actividades por parte de la ITSS, regulándose la misma por una disposición específica, el Real Decreto 707/2002, de 19 de julio, por el que se establece el Reglamento sobre procedimiento administrativo especial de actuación de la ITSS para la imposición de medidas correctoras en materia de prevención de riesgos laborales en el ámbito de la Administración General del Estado. En este caso, si la ITSS comprobara la existencia de riesgo grave e inminente ordenará la paralización, que será ejecutiva, debiendo inmediatamente comunicarla al Delegado del Gobierno o, en su caso, a la Autoridad Central de la Inspección, correspondiéndoles a estos órganos la facultad de mantener o levantar la medida ordenada en virtud de la concurrencia o no de circunstancias de tal naturaleza.

5.- ¿Concurre con la medida de paralización acta de infracción?

El criterio general es que ante la paralización ordenada por la ITTS concurre la extensión por el funcionario actuante de acta de infracción como consecuencia del incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales que ha provocado la misma. A pesar de esto, existen determinados supuestos en los que la paralización no llevará aparejado el inicio de un procedimiento sancionador, puesto que para iniciar el correspondiente expediente sancionador el inspector que proponga la sanción deberá incluir como elemento necesario en el acta de infracción la concurrencia de culpa del sujeto supuestamente infractor, aunque fuera a título de mera negligencia. De esta forma, como ejemplos, no procedería la extensión de acta de infracción en concurrencia con la paralización en los siguientes casos:

   – Cuando como consecuencia de la visita efectuada por la ITSS para la investigación de un accidente de trabajo se haya acordado la paralización con carácter preventivo y no se conocieran las causas del mismo y, una vez efectuadas las averiguaciones oportunas, se concluya que no existe infracción en relación a la causa del accidente; por ejemplo, por tratarse de un hecho fortuito.

   – Cuando el riesgo se genere por terceros ajenos a la empresa y al centro de trabajo, siempre que el empresario para el que presta servicios el trabajador que ha sufrido el riesgo haya cumplido con sus obligaciones.

   – Cuando el Inspector constate que el riesgo grave e inminente existente y que aconsejaba la paralización de actividades, tras las averiguaciones formales oportunas, así como entrevistas realizadas al trabajador, empresario y al resto de compañeros de este, es debido a la actitud imprudente del trabajador, asumiendo un riesgo innecesario, haciendo caso omiso a las indicaciones impartidas, o bien realizara de forma consciente un trabajo prohibido para él, salvo que esta conducta imprudente hubiera sido tolerada por la empresa.

   – Cuando se compruebe con posterioridad a la visita que la empresa ha obrado con la diligencia debida, de tal forma que ha evaluado correctamente el riesgo, ha impartido la formación suficiente y adecuada en función del trabajo a desarrollar, ha dado las instrucciones precisas, ha adoptado las medidas de protección colectiva preceptivas, quedando constancia documental y efectiva de que ha puesto a disposición y ha velado por el uso de los medios de protección individual.

   – Cuando con posterioridad a la paralización se presenten al inspector actuante informes técnicos que, a su juicio, desvirtúen la presunción de gravedad e inminencia o incluso la propia existencia del riesgo que determinó la paralización, en cuyo caso se procederá a levantar inmediatamente la medida preventiva.

6.- Consecuencias de la paralización.

Sin perjuicio de los supuestos específicos comentados en el anterior punto, el criterio general es que la paralización vaya acompañada de una medida sancionadora propuesta en acta de infracción efectuada por el propio inspector que ordenó la primera. Así, siempre que se levante un acta de infracción por la inobservancia de la normativa que motivó la paralización, la infracción de dicha acta deberá calificarse como muy grave; debiendo incluirse, bien en el tipo del artículo 13.10 del TRLISOS (“No adoptar cualquiera otras medidas preventivas aplicables a las condiciones de trabajo en ejecución de la normativa sobre prevención de riesgos laborales de las que se derive un riesgo grave e inminente para la seguridad y salud de los trabajadores”), o bien en cualquiera de las conductas específicas a las que se refiere el resto de apartados del artículo 13 para el resto de infracciones muy graves.

A pesar de lo expuesto, se ha venido siguiendo un criterio distinto por parte de las Inspecciones Provinciales de levantar en estos casos actas de infracción calificadas como graves y no como muy graves muy posiblemente debido a las cantidades económicas tan cuantiosa que establece el art. 40.2 del Texto Refundido de la LISOS en materia de prevención de riesgos laborales que pueden incluso hacer pensar en la imposibilidad de continuar la actividad empresarial ante sanciones de este tipo por parte de la Inspección y más aún en esta época en la que la economía empresarial no es ni mucho menos boyante, las cuales pueden llegar hasta los 819.780 euros en su grado máximo.

7.- Consecuencia de la inobservancia de la orden de paralización.

En este sentido, el TRLISOS es claro, su art. 13.3 establece como infracción muy grave “No paralizar ni suspender de forma inmediata, a requerimiento de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, los trabajos que se realicen sin observar la normativa sobre prevención de riesgos laborales y que, a juicio de la Inspección, implique la existencia de un riesgo grave e inminente para seguridad y salud de los trabajadores, o reanudar los trabajos sin haber subsanado previamente las causas que motivaron la paralización”. De esta forma, se equipara en la LISOS la constatación con carácter general de una infracción sobre prevención de riesgos laborales cuando exista un riesgo grave e inminente para los trabajadores (apartado 10), al incumplimiento por parte del empresario de la orden de paralización (apartado 3).

 

 

 

 

Anuncios

Curso Fundación Confemetal “Curso Extinción del contrato de trabajo por causas objetivas y despido disciplinario”

Posted on

Dentro del catálogo de formación para el año 2014 de la Fundación Confemetal, se encuentra programado  el curso “Despido Objetivo y Despido Disciplinario” dirigido a todas aquellas personas  que deseen abordar este tema tan de interés en las empresas.

El curso va dirigido a responsables y directivos empresariales, departamentos de personal y de recursos humanos y departamentos de asesoría jurídica.

Definir las causas, procedimientos y consecuencias del despido objetivo y despido disciplinario, de forma práctica, con el fin de que la empresa pueda desenvolverse con la máxima garantía en estos procedimientos.

A continuación os dejamos la información relativa al curso:

Ponente: Dña. Yolanda Ramírez Juárez. Abogada y Mediadora

Fecha: 26 de noviembre de 2014

Duración: 7 horas

Horario: 10:00 a 14:00 horas y de 15:30 a 18:30 horas

Lugar: Fundación Confemetal. C/ Príncipe de Vergara nº 74 5º planta 28006 Madrid.

 

¡¡¡ ABIERTO PLAZO DE INSCRIPCIÓN!!!

Para más información visita la página de la Fundación Confemetal: http://www.fundacionconfemetal.com/despido-objetivo-y-despido-disciplinario.html

 

Fuente: Fundación Confemetal

Gala de Mediación 2014: Los Mejores Momentos

Posted on Actualizado enn

El pasado 13 de Noviembre se celebró la Gala de los Premios AMMI, que concede la Asociación Madrileña de Mediadores.

Yolanda Ramírez Presentadora de la Gala Premios AMMI 2014
Yolanda Ramírez
Presentadora de la Gala Premios AMMI 2014

La Gala, un año más fue conducida por Yolanda Ramírez, la cual estuvo acompañada durante la misma por los miembros de la Junta de AMM.

A continuación os dejamos un reportaje de los mejores momentos tanto de los premiados como de esta espectacular noche dedicada a los mediadores:

 Asistentes Gala Premios AMMI 2014
Gala Premios AMMI 2014
Gala Premios AMMI 2014
Gala Premios AMMI 2014

Los Premiados en esta noche tan emotiva, fueron los siguientes:

Premio AMMI al mejor proyecto de fin de Curso de Mediación. Otorgado a “Proceso de planificación estratégica para la intervención en la gestión de conflictos socio-ambientales: ¿Cuánto vale una amapola?”. Realizado en la Universidad Complutense de Madrid. Autores: Elisa Roncón Blázquez, Patricia Rodríguez Criado, José Miguel Rodríguez Díaz, Elena Rodríguez Sande y Antonio Ruiz Salgado.

Premio al Mejor Proyecto de Fin de Curso de Mediación
Premio al Mejor Proyecto de Fin de Curso de Mediación

Premio AMMI al centro de formación en Mediación. Para la Universidad Complutense de Madrid.

Premio al Centro de Formación en Mediación
Premio al Centro de Formación en Mediación

Premio AMMI a la trayectoria individual en Mediación ha sido concedido a  Pascual Ortuño Muñoz.

Premio a la Trayectoria Individual en la Mediación
Premio a la Trayectoria Individual en la Mediación

Premio AMMI a la labor institucional en Mediación. Se le concede a los Ilustres Colegios de Notarios, Abogados y Procuradores de Madrid, así como a la Cámara de Comercio de Madrid, por la creación de la marca blanca de difusión de la medición.

Premio a la Labor Institucional en Mediación
Premio a la Labor Institucional en Mediación

Premio AMMI a la mejor publicación del año en Mediación. Ha sido otorgado al libro “Gestión positiva de conflictos y mediación en contextos educativos”.

Premio a la Mejor Publicación del año en Mediación
Premio a la Mejor Publicación del año en Mediación

Premio AMMI al mejor medio de comunicación en Mediación, Se le concede a MEDIF.

Premio al Mejor Medio de Comunicación en Mediación
Premio al Mejor Medio de Comunicación en Mediación

Premio AMMI al mejor proyecto nacional de Mediación. Otorgado al Servicio de Mediación Hipotecaria de Torrelavega (Cantabria)

Premio al Mejor Proyecto Nacional de Mediación
Premio al Mejor Proyecto Nacional de Mediación

Premio de reconocimiento de AMM. Para el Equipo de Acción Social de los Centros Educativos Vicencianos

Premio al Reconocimiento Especial de AMM
Premio al Reconocimiento Especial de AMM

Mención especial al libro titulado “Discapacidad y Sistemas Alternativos de Resolución de Conflictos. Un cauce adicional de acceso a la justicia y una oportunidad para la inclusión.”

Mención especial como publicación en Mediación
Mención Especial por publicación en Mediación

Al finalizar el evento se pudo disfrutar de un vino español, momento durante el cual tanto los premiados, personalidades y asistentes pudieron conversar, valorando positivamente la Gala de los Premios AMMI 2014.

Junta Directiva de AMM
Junta Directiva de AMM

Premios AMMI 2014

Inglaterra, Kant y el deber

Posted on Actualizado enn

Por Emilio Gude @Emiliogude Adjunto a Dirección en Ceca Magán Abogados ( @CECAMAGAN ) Departamento Procesal.

Dedicado a Ángel Pena, por leerme siempre

EG mediosEl 21 de octubre de 1805, el Almirante Horatio Nelson ordenaba a su oficial de señales del HMS Victory, Teniente John Pasco, que enviase un mensaje a la flota congregada frente a la costa de Trafalgar y que iba a librar una de las batallas navales más recordadas de la historia. Aquel mensaje, recogido en su instante final en el cuadro de Turner, decía: “Inglaterra espera que todo hombre cumpla con su deber”.

Aquel mensaje fue recogido por las bitácoras de los barcos de la armada inglesa al terminar la batalla para saltar posteriormente al imaginario colectivo no sólo de la sociedad inglesa, sino de todo el mundo, como paradigma del deber. Se espera de nosotros que sin mayor recompensa cumplamos con nuestro deber.

Expresado de esta manera, reconocemos uno de los cuatro tipos de actos que Kant cataloga en su concepción del deber. La frase de Nelson se encuadra claramente en los actos cumplidos por deber. A modo de enunciado, Kant distingue cuatro tipos de actos respecto al deber, que se explican tradicionalmente con el ejemplo de un hombre que se ahoga:

Actos contrarios al deber: Una persona se está ahogando en el río y teniendo posibilidad de salvarlo, decido no hacerlo, porque le debo dinero y su muerte me librará de la deuda. He obrado por inclinación (interés, beneficio, conveniencia, amor, odio, orgullo, avaricia, simpatía….) esto es, no cumpliendo mi deber sino mi buscando mi interés

Actos de acuerdo al deber y por inclinación mediata: El que se ahoga en el río es mi deudor, si muere, no podré recuperar el dinero prestado. En este caso, el deber coincide con la inclinación. En este caso se trata de una inclinación mediata porque el hombre que salva es un medio a través del cual conseguiré un fin.

Actos de acuerdo al deber y por inclinación inmediata: Quien se ahoga es alguien a quien amo y quiero salvarlo. El deber coincidiría con la inclinación pero inmediata ya que la persona salvada no es un medio sino un fin en sí misma

Actos cumplidos por deber: El que se ahoga me da igual, no tengo inclinación posible hacia él pero mi deber es salvarlo y lo hago, contrariando mi inclinación. Este es el único caso en que Kant considera que se trata de un acto moralmente bueno, actos en los que se procede conforme al deber y no se sigue inclinación alguna.

Como decíamos Nelson espera que los marinos ingleses cumplan con su deber. No espera que lo hagan por su propia vida, por la victoria, por su país, o por la gloria, sino porque sencillamente es su deber.

Si trasladásemos estas categorías a nuestra empresa, nos encontraríamos con cuatro tipos de trabajadores:

     – Aquellos que no cumplen con su deber.

    – Aquellos que cumplen con su deber porque tienen interés en que la empresa obtenga buenos resultados que se traducirán en unas mejores condiciones para ellos mismos.

    – Aquellos que cumplen con su deber porque tiene interés no sólo en su bienestar sino que se sienten identificados con la empresa y vinculados con el proyecto de manera personal.

    – Y aquellos que cumplen con su deber sin otra implicación.

Contrariamente a Nelson, en mi organización querría a personas del tercer grupo. Aquellos que no cumplen sólo con su deber sino que además tienen un vínculo personal con la empresa, están involucrados en el proyecto y consideran que no sólo es un trabajo sino una manera de desarrollarse personalmente.

Lógicamente, tras este grupo querría a aquellos que cumplen su deber porque tienen un interés en mejorar a la empresa como medio para mejorar económica y profesionalmente.

Cualquiera de estos dos tipos de trabajadores, a mi entender, son más beneficiosos para la empresa que aquellos que sólo tienen como objetivo cumplir su deber y desde la organización se debe procurar crear las condiciones para que se produzcan esta serie de vínculos, de simbiosis entre el trabajador y la empresa. Cometeríamos un error si suponemos que sólo el deber establecido en un contrato, por el hecho de serlo, es un elemento suficiente hoy en día para la gente de nuestra organización, por más que dicho deber se corresponda con un alto grado de responsabilidad profesional. Debemos, estamos obligados como empresa, como organización, a crear un escenario donde la gente se sienta implicada, se integre en el tejido vital de la empresa y su proyecto. No es posible el éxito en la empresa sin profesionales implicados en todas sus áreas y funciones.

Permítanme, a modo de cierre, finalizar con el inicio de la “Oda al Deber” de William Wordsworth, un canto lleno de fuerza y vigor de algo, en principio, tan árido como el deber.

 

¡Severidad, hija de la voz de Dios!

¡Oh, deber! Sí, tú amas este nombre

que es una luz para orientar, una vara

para corregir lo errático, y reprender;

tú que eres la ley y la victoria

cuando los terrores vacíos sobrecogen;

nos liberas de las tentaciones vanas;

y calmas la contienda fatigosa de la quebradiza humanidad.

 

 

 

La Asociación Madrileña de Mediadores celebra esta noche la Gala Premios AMMI 2014

Posted on

Junta Directiva de AMM en la Entrega de los Premios AMMI 2013
Junta Directiva de AMM en la Entrega de los Premios AMMI 2013

La Asociación Madrileña de Mediadores, por cuarto año consecutivo, celebra hoy la Gala Premios AMMI 2014.

Este acto, que ya se ha convertido en uno de los eventos más esperados dentro del ámbito de la mediación, tiene el objeto de reconocer y promocionar las mejores prácticas relacionadas con la mediación y los mediadores tanto de la Comunidad de Madrid, como a nivel nacional.

La Gala será conducida por Dña. Yolanda Ramírez, abogada y mediadora, y estará acompañada durante la misma por los miembros de la Junta de AMM.

La entrega de Premios contará un año más con la asistencia de personalidades del mundo jurídico, empresarial, de los medios de comunicación, representantes de colegios profesionales, entre otros,  y por supuesto, mediadores de reconocido prestigio.

A través de estos Premios, La Asociación Madrileña de Mediadores premia las múltiples labores que tanto personas físicas, como organismos públicos y privados están desarrollando en el ámbito de esta actividad profesional, con el fin de promocionar la Mediación y la figura del Mediador.

Entre los premiados de esta noche se encuentran:

Pascual Ortuño Muñoz. Premio AMMI a la trayectoria individual en Mediación. En cuanto al Premio AMMI a la labor institucional en Mediación, AMM ha querido conceder este premio al Ilustres Colegios de Notarios, Abogados y Procuradores de Madrid, así como a la Cámara de Comercio de Madrid, por la creación de la marca blanca de difusión de la medición. El mundo editorial también tiene su espacio en esta Gala y el premio AMMI a la mejor publicación del año en Mediación, se concede al libro “Gestión positiva de conflictos y mediación en contextos educativos”. AMM también ha tenido en cuenta otra publicación, que esta noche también recibirá una Mención Especial “Discapacidad y sistemas alternativos de resolución de conflictos. Un cauce adicional de acceso a la justicia y una oportunidad para la inclusión”. En este evento también tienen cabida los medios de comunicación, siendo este año el mejor medio de comunicación en Mediación, MEDIF.

El ámbito jurídico y de las nuevas tecnologías también tienen su espacio en esta Gala, ya que el Premio AMMI al mejor proyecto Nacional de Mediación se le concede al Servicio de Mediación Hipotecaria de Torrelavega (Cantabria) y el Premio de Reconocimiento de AMM  se le concede a Equipo de Acción Social de los Centros Educativos Valencianos.

La Gala se celebra en Madrid, a partir de las 20:00 horas en la Universidad de Comillas (ICAI-ICADE) Alberto Aguilera, 23 y al final de la misma, se servirá un vino español.

13 de Noviembre: Gala de Premios AMMI 2014

Posted on

La Asociación Madrileña de Mediadores por cuarto año, reconoce y promociona las mejores prácticas relacionadas con la mediación y los mediadores en la Comunidad de Madrid y en el resto del Estado Español.

Esta labor de difusión, intenta resaltar las diferentes contribuciones que desde los distintos ámbitos se están realizando. Por ello, a través de este evento, se premian las múltiples labores que tanto personas físicas como organismos públicos y privados desarrollan en  esta actividad profesional, con el fin de : promocionar la Mediación y la figura del Mediador.

La entrega de los galardones se realizará el próximo 13 de noviembre a las 20 h en la Universidad de Comillas (ICAI-ICADE) Alberto Aguilera, 23 – 28015 Madrid.

Los galardonados de este año fueron elegidos por Acta de Decisión del Jurado de 24 de Octubre.

Con el fin de premiar la labor que a lo largo del año realizan los mediadores así como las instituciones, empresas, centros de formación y medios de comunicación a favor de la Mediación, la Asociación Madrileña de Mediadores creó en 2011 los PREMIOS  AMMI en las siguientes modalidades:

      – Premio AMMI al Proyecto de Fin de Curso de Mediación (en cualquier modalidad: máster, experto, especialista, etc.)

     – Premio AMMI al Centro de Formación en Mediación

      – Premio AMMI a la Trayectoria individual en Mediación

      – Premio AMMI a la Labor Institucional en Mediación

      – Premio AMMI a la mejor Publicación del año de Mediación

      – Premio AMMI al mejor Medio de Comunicación en Mediación

      – Premio AMMI al Proyecto Nacional de Mediación

      – Premio de reconocimiento de AMM

Más información  en http://www.ammediadores.es

(Si desea acudir a la Gala envíe mail a secretariatecnica@ammediadores.es). Plazas Limitadas

 

Quien tiene una meta, tiene una razón para correr

Posted on Actualizado enn

Por Eva Rodríguez Vindel. Psicóloga y Mediadora en Asociación Efecto Familia @efectofamilia

www.efectofamilia.org

http://es.linkedin.com/in/evarodriguezvindel/ 

EVA)Quien tiene una meta, tiene una razón para correr”, aforismo número 83 de Benajmín Prado, escritor español que ha publicado varios libros, dos de ellos de frases lapidarias de este estilo. Pero, ¿qué pasa cuando, a pesar de tener una meta, no encontramos las ganas de correr?

Sí, ese momento en el que sabemos que tenemos que conseguir un objetivo en el trabajo, terminar una tarea, hacer algo en un plazo máximo…ahí lo tenemos, la meta. Sin embargo, lo que sentimos en lugar de ganas de alcanzarla es todo lo contrario: pereza, desilusión, desgana, en definitiva, falta de motivación.

Nuestra meta parece encontrarse en lo alto de una montaña, lejana, elevada, con una pendiente inalcanzable y difícil de conseguir desde donde estamos. Lo hemos sentido en el trabajo, en casa, en los estudios…incluso en tareas más insignificantes pero poco apetecibles como las domésticas. Nuestra meta, más que algo a lo que queremos llegar, se ha convertido en un problema.

Pues bien, para poder hacerle frente, podemos tener en cuenta una serie de pasos. Para empezar, es importante que podamos definirlo claramente. ¿Sabemos qué es exactamente lo que tenemos que lograr? Es decir, hacer un repaso de las características y los resultados que esperamos alcanzar, una vez hayamos conseguido nuestro objetivo. Poder preguntarnos cómo nos daremos cuenta de que hemos alcanzado nuestra meta y por qué sabremos que ya hemos llegado al final. Pongamos un ejemplo: nuestro objetivo es cocinar un postre. Se trata de una meta muy poco definida, si nos paramos a describirla y concretarla, podemos definir que lo que queremos lograr es hacer muffins de chocolate. Bien, eso es más específico porque sé que no se trata de hacer galletas, ni una tarta, sino de un postre determinado.

El siguiente paso, es pensar cómo me daré cuenta de que he conseguido mi objetivo, ¿qué espero que ocurra en ese momento? De este modo, sé que habré logrado mi meta cuando tenga en mi mano una magdalena, con el tamaño previsto, con la textura deseada y, cuando la pruebe tendrá el sabor que esperaba. Es más, habrá personas a mi alrededor que podrán confirmar que he logrado lo que me proponía.

Sin títuloEl tercer paso que podemos dar para hacer más asequible nuestro objetivo es analizar por qué estadios necesito pasar para lograrlo. Pero secuenciar nuestras acciones no siempre es fácil, estar seguro de cuál es el primer paso y seguir una secuencia ordenada para llegar hasta el final no siempre está claro. Para ello, podemos plantearnos los pasos no del primero al último, sino al revés: establezcamos nuestra meta a lo lejos y especifiquemos cuál es el paso inmediatamente anterior, y el anterior… y, así, sucesivamente, hasta este momento inicial que es ahora (Nardone, 2010). De esta forma, fraccionaremos nuestro “inalcanzable objetivo” en una serie de mini-objetivos más asequibles.

Una vez que hayamos establecido todos los pasos necesarios para llegar hasta allí, solo tendremos que seguir nuestra secuencia en el orden lógico, desde ahora, hasta el final, que es nuestra meta.

Siguiendo con nuestro ejemplo, el paso anterior a tener mi muffin en la mano es programar el horno a la temperatura adecuada y esperar el tiempo necesario; el anterior, colocar en la bandeja del horno tanto los moldes como la masa; el anterior, establecer la mezcla de ingredientes… y así, hacia atrás, hasta el momento en que decido que voy a elaborar un postre. A partir de aquí tengo una lista de tareas ordenadas que me dirigirán hacia mi objetivo.

De este modo, ya no tengo una meta, sino varias más pequeñas y alcanzables. De manera que, según vaya lográndolas, sentiré que voy encaminada hacia mi tarea final, por el buen camino. Cada vez que logre uno de esos pasos, podré evaluar si voy bien o necesito rectificar. Además, sentiré satisfacción por ir logrando pequeños pasos hacia el final. Ya no hay un objetivo lejano e inalcanzable, sino varios objetivos, cercanos, que permiten ir avanzando en la dirección deseada.

Esta forma de organizarnos repercute en la consecución de metas y en la forma en que nos enfrentamos a ellas, pudiendo percibir nuestra competencia a medida que logramos pequeños éxitos y en nuestra motivación hacia las tareas pues vamos sintiendo cómo somos capaces de lograr nuestros objetivos con éxito, algo que, en definitiva y volviendo a nuestro aforismo del principio, nos da más ganas y razones para seguir corriendo.